Se le representa como un toro con cabeza de hombre y otras veces como un anciano con dos cuernos, pelo gris y barba hirsuta de la que constantemente mana agua.
Aqueloo era muy respetado en la antigua Grecia. Su nombre se invocaba en oraciones, sacrificios y a la hora de hacer juramentos. Según Virgilio este culto tan extendido se debió a que Aqueloo termino representando a todos los ríos o aguas dulces, fuentes de la agricultura y, por tanto, de la vida de los hombres.
Descendencia de Aqueloo con Perimede dos hijos Hipodamo y Orestes.
Con Melpómene o Terpsícore tuvo a cinco hijas sirenas: Aglaope, Telxinoe, Pisinoe, Partenope y Ligeria.
El oráculo de Dodona añadía a cada respuesta que daba la orden de ofrecer sacrificios a Aqueloo.
Disputo con Heracles la mano de Deyanira, de la que estaba enamorado. En su lucha con él, se transformo en serpiente y después en toro, lo que aprovecho Heracles para derribarle y arrancarle uno de sus cuernos, que recupero a cambio del cuerno de Amaltea, llamado cuerno de la abundancia. Heracles obligo al vencido a refugiarse en el río Toas, que desde entonces se llamo Aqueloo.
Otras versiones afirman que Aqueloo cuando perdió a sus hijas las sirenas, estaba tan afligido que invocando a Gea, esta le acogió en su seno. en el punto mismo donde la Tierra lo recibió, surgió el caudaloso manantial que formo el río.
Escrito por: Dolores Álvarez